El 21 de octubre de 1951 un Junkers Ju‑52 del Ejército del Aire español quedó desorientado, sin radio y con el combustible casi agotado, y tomó tierra forzosamente en las proximidades de Cella (Teruel). El caso se recuerda ahora al cumplirse el 75.º aniversario y por la publicación de la novela La noche de las hogueras, del turolense Eduardo Barea Olivas, que reconstruye aquellos hechos.
Los hechos registrados
Según el reportaje de la Revista de Aeronáutica y Astronáutica citado por El Periódico de Aragón, la nave había partido de Jerez de la Frontera alrededor de las 16:30 con destino a Alcalá de Henares. Tras pasar por Pozoblanco (Córdoba) la radio se estropeó y el avión perdió referencias visuales en un empeoramiento del tiempo, con niebla densa. Pasadas varias horas la tripulación detectó la inminente falta de combustible y avistó una población: era Cella.
Los habitantes del municipio, que aquella noche asistían a una sesión de cine, encendieron hogueras en un campo para orientar al piloto. Tras unos minutos de sobrevuelo, la tripulación consiguió tomar tierra cerca de la ermita dedicada a la Virgen de Loreto, patrona del Ejército del Aire, y el avión quedó detenido al chocar con un muro que evitó una colisión mayor.
- Fecha del incidente: 21 de octubre de 1951.
- Aeronave: Junkers Ju‑52 del Ejército del Aire español.
- Tripulación/pasajeros: siete militares a bordo.
- Origen y destino: Jerez de la Frontera – Alcalá de Henares (planeado).
| Elemento | Detalle |
|---|---|
| Avería | Fallo de radio; visibilidad reducida por niebla |
| Combustible | Se informó que empezaba a agotarse varias horas después del despegue |
| Acción local | Vecinos encendieron hogueras para guiar el aterrizaje |
La narración contemporánea recoge además un episodio humano: al descender del aparato uno de los militares, desorientado, preguntó "¿Es España?" y abrazó a una vecina cuando le confirmaron su ubicación. El suceso tuvo eco en la memoria local y ahora ha servido de base para la novela de Barea Olivas, que rememora tanto la emergencia aérea como la reacción del pueblo.
El relato histórico aportado por la Revista de Aeronáutica y Astronáutica en 1981 y recogido por El Periódico de Aragón aporta la secuencia temporal: salida de Jerez, paso por Pozoblanco, fallo de la radio, empeoramiento del tiempo y llegada de la alarma por combustible horas después. No hay en la crónica pública de la fuente detalles sobre víctimas ni sobre los daños estructurales del avión más allá del choque contra un muro que detuvo la marcha del aparato.
El episodio, además de su valor humano y local, es un ejemplo de cómo factores combinados —fallo de comunicaciones, meteorología adversa y gestión del combustible— pueden forzar un aterrizaje no previsto. La conmemoración del 75.º aniversario y la novela sirven para mantener vivo el recuerdo de aquel aterrizaje de emergencia y de la intervención civil que contribuyó a su conclusión sin que la fuente publique un balance de fallecidos.